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Vampiros Emocionales

El Dr. Bernstein (psicólogo clínico, terapeuta y experto en el tema ), dice “que son diferentes de la gente normal, pueden parecer más atractivos, más emocionantes, inteligentes, encantadores, creativos,  pero “su necesidad” es superior a cualquier otra y asumen que las reglas no son para aplicarlas a ellos mismos, si no a la gente corriente. Nunca se sienten culpables y cuando se les descubre, se muestran rabiosos y manipuladores, ahí es cuando cambian sus formas. Desempeñan tan bien su papel, que engañan a los demás con bastante frecuencia.”

Estos “vampiros” manipulan, utilizan, y abusan psicológicamente de los amigos, parientes, e incluso extraños, controlando situaciones y gente para sus propósitos, estos “chupadores de sangre” ganan fuerza para seguir haciéndolo una y otra vez”.

Normalmente se fijan en las personas débiles y vulnerables mentalmente, y las escoge como víctimas. Lo primero que hace es sugestionar al sujeto con impresiones negativas que amainan su seguridad. Pero para que esa fuerza exterior sea efectiva, nosotros tenemos que darles permiso para que su negatividad entre en nuestra mente.

Pero, ¿ cuando les damos autorización a los vampiros para actuar? Simplemente cuando reaccionamos con inseguridad a las observaciones mal intencionadas que nos hacen, porque siembran en nosotros la desorientación y, en pocos segundos, hemos comenzado a sentirnos mal por sus comentarios. Por eso, lo mejor es no hacer caso  a las observaciones “aparentemente” inofensivas que hacen estos individuos, que mediante un lenguaje suave y tierno, pero malintencionado trata de bajar nuestra autoestima.

En resumen, en apenas encuentro una debilididad emocional, el agresor psíquico atacará porque nosotros mismos le habremos dado el pase para absorber nuestra energía. Así empieza un proceso de destrucción al que contribuye el ladrón de energía y nosotros mismos, y la autodestrucción.

OJO, nosotros también podemos ser “vampiros de nosotros mismos”

ASÍ SON LOS VAMPIROS

El ladrón de energía tiene un comportamiento enfermizo, y se caracteriza por su melancolía y su tendencia a la depresión. Su falta de energía la compensan alimentándose de la actitud vital de otros, porque son incapaces de generar la actitud positiva adecuada para sentirse bien por sí mismos, inconscientemente, para compensar esa deficiencia, buscan personas que los alimenten. Así, logran abastecerse robando la energía anímica de los que les rodean.

¿Qué hacer ante un “chupa energía”?

Lo primero que hay que hacer es tener una actitud mental positiva.

Para sobrevivir a todos los ladrones de energía, es necesario crearnos  una especie de escudo protector generado por una correcta visualización y programación de emociones útiles y positivas.

Si somos capaces de conseguirlo, te vas a dar cuenta de que no te va a afectar nada de lo que te digan.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que somo víctimas?

Es simple, si estamos en una relación que nos deja agotados emocionalmente al final del día, probablemente deberíamos preguntarnos  por qué, si nuestra relación parece discurrir en una agitación constante, deberíamos preguntarnos por qué.

HEY ! Aunque  pienses que podrás, nunca ayudarás a esta clase de personas a tener emociones y sentimientos que le alejen de esta necesidad, lo más probable es que nunca lo consigas, y apenas te hayan utilizado para “alimentarse” se irán a buscar a la víctima siguiente, no importa qué le digan, ni qué excusas pongan, en realidad este tipo de individuos no quieren su ayuda,  para ellos tan solo eres un “alimento emocional”, son incapaces de sentir emociones ni sentimientos por nadie, su necesidad de alimentarse de su energía sin entregar la suya a cambio, es superior a cualquier otra necesidad. Personas a las que les das todo a cambio de nada.

 

PARA COMBATIRLOS:

1. Reconocerlos. Determina en qué categoría cae esa persona que te deja drenada anímicamente. De esta manera nunca te toma desprevenida, pues ya sabes cómo opera.

2. Mantener el balance interior,  entender por qué esa persona tiene ese efecto sobre ti, te ayuda a protegerte de su influencia negativa. Cuando sabes que es ella, y no tú, la que tiene un problema (porque es negativa, peladora, etc) puedes mantener una distancia emocional que te permite observar su comportamiento `desde afuera’, sin que te afecte.

3. Alejarte. Si esta persona no es esencial en tu vida, aléjate.

4. Sanar la relación. Si REALMENTE te importa esa persona , conversa las cosas y trata de imponer un diálogo.